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El Tranvía Eléctrico


El Tranvía Eléctrico

Un acontecimiento muy importante y estrechamente relacionado con los tranvías fue la llegada de la electricidad al Perú.

El gobierno del General Miguel Iglesias había otorgado el 14 de febrero de 1884, la concesión por 20 años a la sociedad comercial formada por el suizo don Guillermo Widlund y el peruano don Macario Llaguno como representantes de la Peruvian Electric Construcción and Supply Company para dar alumbrado eléctrico a Lima dentro de los dos años siguientes. Es así como el 15 de mayo de 1886 se inauguró el alumbrado público eléctrico en nuestra capital.

Pero fue la "Empresa Eléctrica Santa Rosa" aparecida el 1° de enero de 1900, la que dio el gran impulso al transporte de la capital al dotarlos de tracción eléctrica desde su planta térmica de Santa Rosa, suplantando de esta forma la tracción a vapor y la tracción animal.

El 17 de febrero de 1904 se inauguró el Ferrocarril Eléctrico de Lima a Chorrillos y para esa oportunidad Santa Rosa habilitó una planta térmica exclusiva en Limatambo. El 27 de julio de 1904 fue inaugurado el Ferrocarril Eléctrico de Lima y Callao, sólo cinco meses después de la inauguración del Ferrocarril Eléctrico a Chorrillos.

El Ferrocarril Urbano de Lima tuvo que esperar hasta el 27 de mayo de 1906 para estrenar tracción eléctrica y jubilar sus mulas.

Con estos nuevos clientes tranviarios, Santa Rosa creció y se convirtió en la empresa más importante y poderosa del sector industrial.

El 1° de agosto de 1906, Santa Rosa logró fusionar en torno a ella a la Compañía del Ferrocarril Urbano de Lima, el Ferrocarril Eléctrico del Callao y el Tranvía Eléctrico a Chorrillos, formando de esta manera la histórica y tradicional "Empresas Eléctricas Asociadas", la que dedicó su atención en dos ramos: uno para el de fuerza y luz y otro para el de tranvías.

Los tranvías eléctricos se deslizaron nuevamente briosos y renovados por las calles de Lima.

Pero la ciudad creció y cambió en las décadas siguientes. La modernidad fue llegando a la traza urbana y la otrora novedad se hizo vejestorio, además, la mala situación técnica de algunos coches producían muchos accidentes y el subsidio de energía para los tranvías significaba un pesado costo para las Empresas Eléctricas.

La determinación final fue separar a los tranvías de las Empresas Eléctricas Asociadas y para ello se creó la Compañía Nacional de Tranvías, que se hizo cargo de coches, líneas, servidumbres, personal, talleres, activos y pasivos el 28 de abril de 1934.

Durante la década del 40, los tranvías conocieron un nuevo impulso y este fue la migración andina. Lima comenzó a recibir a miles de migrantes de diferentes partes del Perú, triplicando su población. Nuevamente el tranvía llenó sus salones, los "acoplados" a Chorrillos rebosaban de gente, los "urbanitos" recogían escolares a mas no poder y los motoristas azuzaban la vista con los nuevos gorreros y palomillas de nuestra Lima.

Pero otra vez la modernidad alcanzó al maquillado vejestorio. Hacía 1960, las vías de tránsito rápido empezaron a aparecer, la proyectada Vía Expresa declaró la muerte al Tranvía a Chorrillos y la crisis económica del sesenta y sus consecuentes huelgas y manifestaciones, sobre todo del gremio de tranviarios, terminó por sepultarlo.

Los tranvías de Lima, esos enormes y ruidosos armatostes, de mil anécdotas de juventud, de varias generaciones de limeños, dejaron de circular en 1965.

Una ley, la 15786, los había liquidado para siempre de las calles pero no del recuerdo de muchos limeños.

nhidalgo@museoelectri.org.pe
Neydo Hidalgo

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